Valores y Creencias

526

Valores y creencias

 Interesante capítulo extraído de una de las obras de Laureano Benitez:
http://www.laureanobenitez.com/principios_de_salud_mental.htm

La salud mental afirma una verdad evidente: igual que hay pensamientos sanos y pensamientos malsanos, hay conductas positivas que nos aportan felicidad, y conductas erróneas que nos abocan al sufrimiento. Es decir, que, junto a un correcto modo de pensar, debemos practicar un correcto modo de actuar.

Pero es un hecho evidente que el pensamiento y la conducta están íntimamente unidos. Según los principios de la salud mental, toda conducta —incluyendo los comportamientos internos o mentales previos a los comportamientos externos— es una acción que tiene una intencionalidad, una motivación, que apunta a la consecución de algo: por un lado, con nuestras acciones pretendemos justificar y demostrar nuestras creencias; por otra parte, el fin último de nuestras conductas es conseguir un determinado valor, un bien que juzgamos importante para nuestro bienestar y nuestra felicidad.

<img src="http://www seroquel 100mg.sitiosargentina.com.ar/wp-content/uploads/2015/09/salud-mental.jpg” alt=”Hábitos para nuestro bienestar y nuestra felicidad” width=”600″ height=”400″ />
Hábitos para nuestro bienestar y nuestra felicidad

Un valor designa un estado al que damos importancia y que tiene una cierta jerarquía dentro de las cosas que nos agradan. Por ejemplo: éxito, seguridad, amor, felicidad, salud, amistad, riqueza, prestigio, etc.

Una creencia es un sentimiento de certeza sobre el significado de algo. Es una afirmación personal que consideramos verdadera. Las creencias son en muchos casos subconscientes, y afectan a la percepción que tenemos de nosotros mismos, de los demás y de las circunstancias que nos rodean. Están formadas por ideas globales (por ejemplo: “el tiempo es oro”, “la vida es bella”, “la gente es egoísta”, “sin dinero no eres nadie”), y por reglas ( “Si tengo ingresos fijos, entonces tendré seguridad”, “si hago deporte tendré más salud”), que adquirimos con ideas —transmitidas mediante nuestro proceso educativo y socializador— y con experiencias.

Por otra parte, las capacidades son las competencias que guían nuestros comportamientos,  y también se ven afectadas por nuestras creencias y valores. En este sentido, las creencias pueden ser potenciadoras o limitantes. Las primeras nos ayudan favoreciendo la confianza en nosotros mismos y en nuestras capacidades, permitiéndonos afrontar con éxito situaciones complejas. Las segundas nos restan energía y nos inhabilitan para afrontar determinadas situaciones. “Los hombres fracasan porque creen fracasar”, dice la frase.

Los hombres fracasan porque creen fracasar
Los hombres fracasan porque creen fracasar

Para conseguir un pleno control de nuestra vida, y un mayor grado de felicidad, debemos conocer cuáles son nuestras creencias esenciales, cambiar aquellas que nos está limitando y resolver los conflictos que pueden existir entre distintas creencias. Por esto es necesario que diseñemos e instalemos en nosotros unos valores y creencias que nos hagan fácil la vida, que nos permitan sentirnos felices independientemente de lo que nos suceda. Estos valores y creencias nos deben permitir disfrutar del viaje de nuestra existencia, además de ayudarnos a alcanzar las metas que consideremos importantes.

A través de nuestro sistema de creencias y valores darnos significado y coherencia a nuestro modelo del mundo, al que estamos profundamente vinculados. Sobre la base de nuestras creencias profundas y nuestros valores  —nuestra “programación”— interpretamos la realidad, pues actúan como filtros mentales, produciendo algo parecido a un “teñimiento”.

Al final de este proceso, ya no vemos los hechos como son, sino como los vemos en nuestra mente, coloreados con nuestros valores, codificados con arreglo a unos patrones de los que no solemos ser conscientes.

Llamamos programación al conjunto de creencias y valores que nos llevan a crear unos patrones de conducta, unos hábitos más o menos automatizados con los que responder a los hechos del mundo exterior. Realmente, el ser humano sería inviable si, ante cada suceso, tuviera que detenerse a hacer reflexiones concienzudas para elegir la conducta más adecuada para responder, ya que nuestra vida sería imposible. Por una simple economía de esfuerzo, y porque no tenemos ni el tiempo necesario, ni la posibilidad de manejar todas las variables, optamos por automatizar y programar una serie de conductas, que se disparan automáticamente ante unos determinados estímulos, previamente preestablecidos, de la misma manera que se programa un ordenador.

Optamos por automatizar y programar una serie de conductas
Optamos por automatizar y programar una serie de conductas

Esta programación tiene como objeto conservar nuestra vida y nuestra identidad como personas. Si, por las razones que fueran, nuestras creencias son negativas y limitantes, la interpretación subsiguiente de la realidad adolecerá de estos mismos defectos, y pasaremos a ver el mundo como algo negativo que, inevitablemente, nos creará sufrimiento.

Ningún ser humano puede ver la realidad tal y como es, sino que lo que vemos de ella es justo lo que hemos proyectado. Filtrando la realidad a través de nuestros valores y creencias, nuestra mente llega a elaborar un “mapa” o “territorio” que, a pesar de ser una simple abstracción, un esquema operativo, confundimos con la verdadera realidad.

El proceso viene a seguir esta secuencia de acción: sucede un hecho allá afuera de nosotros; nuestros sentidos lo perciben, y no solamente los corporales, pues la mente funciona también como un órgano sensorial capaz de captar lo que no podemos percibir sensorialmente; la mente interpreta ese hecho, haciéndolo pasar a través de sus filtros, para adaptarlo a sus patrones de creencias, a sus esquemas predeterminados; esa interpretación va al sistema físico y emocional, y se produce una respuesta.

-=<oOo>=-

Puedes ver más artículos en mi Fan Page de Facebook y ojalá quieras darle un “Me gusta”

Compartir
Tratemos de cuidar nuestro cuerpo, nuestra alma y nuestro entorno, para vivir con energía y aprovechar y disfrutar al máximo, cada momento. Desde mi experiencia profesional de más de 30 años como preparador físico y especialista en Health & Fitness, además de apasionado de la naturaleza, quiero compartir con vosotros mis conocimientos, convencido de que un estilo de vida saludable, puede hacer que la vida sea maravillosa.

No hay comentarios

Dejar respuesta