Salud, Dinero y Amor

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SALUD, DINERO Y AMOR

Al escuchar esta frase, seguro que nos viene a la cabeza, una canción que resultó ser muy popular hace muchos años y que periódicamente viene a aparecer con alguna nueva versión actualizada. «Tres cosas hay en la vida,…», «El que tenga estas tres cosas, que le dé gracias a Dios». Puede ser que nuestra cultura occidental nos haya “convencido” de que es el ideal de nuestras aspiraciones, pues poseer «Salud, dinero y amor», es el equivalente a ser plenamente feliz.

Y alguien podrá decir, ¿acaso no es cierto? ¿Son de verdad «estas tres cosas» la clave de la felicidad, o el objetivo a alcanzar? La felicidad, o bienestar subjetivo, ha sido tratada, discutida y estudiada por profesionales duchos en la materia, desde hace muchísimos años. Entre otras variables, han buscado respuesta para saber qué es lo que conduce a la felicidad y cómo las personas pueden llegar a ella.

Podemos casi casi dar por sentado que el perfil ideal de nuestras aspiraciones en esta vida terrenal, está compuesto por estos tres factores ya que, la abundancia de dinero, (cuanto más rico, mejor), tener buena salud y además sentir los aromas del amor, marcan el status soñado. De todas formas y aunque parezca evidente este tipo de afirmaciones, no estará de más repasar cuada una de las tres “cualidades” citadas.

Salud

Salud física y mental
Salud física y mental

La salud, con todo lo importante y fundamental que puede ser para la vida, tiene también su parte en la felicidad, pero no determinante. De tal manera que, la felicidad o emoción personal de bienestar protege una reciprocidad baja con la salud objetiva, es decir, con la salud medida en las averiguaciones por las visitas al médico, cuadro médico, fármacos y tratamientos, etc. La salud subjetiva o valoración que una persona puede llegar a hacer de su propia salud, muestra una correlación mayor con la felicidad, pero no demasiado acentuada. Observar que, las personas con parálisis por daño medular, a diferencia de lo que se podría pensar, solo se sitúan algo por debajo en las estadísticas de felicidad, que las personas sin daño medular. Estos estudios muestran unos datos similares cuando se trata de otro tipo de males o enfermedades serias.

Dinero

Dinero y felicidad
El dinero no está necesariamente ligado a la felicidad

¿Realmente el dinero y todo lo que ello puede conseguir es tan importante? Debemos estar de acuerdo en que constituye un factor ineludible de nuestras vidas, la constante lucha por obtenerlo?

Un cierto nivel de bienes materiales puede que sea imprescindible para conseguir la felicidad. Por eso, en cierto modo, podemos asegurar que la felicidad se puede conquistar con dinero. Pero, más allá de ese nivel en que se han cubierto las necesidades básicas y normales, el aumento de bienes materiales no causa un incremento permanente de la felicidad. Este tipo de afirmaciones vienen de los estudios realizados sobre una serie de afortunados con premios de lotería. En el momento de recibir el premio experimentaban una mejoría sustancial en la sensación de bienestar anímico y de la felicidad pero, en breve plazo, las emociones volvían al estado anterior. La teoría más llamativa que puede explicar este efecto es la denominada adaptación hedónica o propensión a habituarnos (tanto a lo bueno como a lo malo), de manera y forma que, aunque conseguir algo material nos pueda provocar un subidón y acrecentar nuestra sensación de felicidad, la emoción subjetiva de bienestar termina por volver a la misma línea de procedencia. La imagen del hámster corriendo en su rueda, tratando de superar el obstáculo, es una ilustración perfecta pero, tras un ascenso, el dispositivo de la rueda lo devuelve a su origen, al mismo sitio en que estaba antes del ensayo.

Amor

Nubes de amor
El amor aumenta el grao de felicidad de las personas

Cuando se trata de amor y hablando en general de las relaciones sociales, su papel es muy importante en la consecución y subsistencia de la felicidad. Las investigaciones realizadas convienen en revelar que las personas que piensan que tienen buenas relaciones sociales y con amistades –no solo en cantidad, sino en calidad– son también más felices que los insatisfechos con su entorno cercano, o con los que no las tienen. Varios estudios coinciden en que las personas casadas, advierten mayor nivel de felicidad que los solteros, viudos o divorciados. También podría ser que, si el estar casado es uno de los factores que mejor pronostica el grado de felicidad de una persona, la causa de esa felicidad puede también ser debido a que las personas más felices tienden a decidirse por el matrimonio con mayor frecuencia que los menos felices.

No es cuestión de aplicar exactamente la historia del hombre feliz sin camisa, ni de una invitación a que los pobres vivan asumiendo su destino en la miseria. Sería más bien una reflexión para llamar la atención sobre el hecho de que quien más tiene, debería compartir con quien más lo necesita.

Compartir y ayudar
Quien tiene o puede, debe de compartir

Comparado con el amor y las sensaciones positivas y de satisfacción también en las relaciones sociales y el entorno agradable, la salud y el dinero no tienen ese status de influencia, no por lo menos en el mismo grado y nivel, en los logros de felicidad satisfactorios deseados y/o deseables.

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Tratemos de cuidar nuestro cuerpo, nuestra alma y nuestro entorno, para vivir con energía y aprovechar y disfrutar al máximo, cada momento. Desde mi experiencia profesional de más de 30 años como preparador físico y especialista en Health & Fitness, además de apasionado de la naturaleza, quiero compartir con vosotros mis conocimientos, convencido de que un estilo de vida saludable, puede hacer que la vida sea maravillosa.

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